Consejos para hacer buenos retratos fotográficos: La iluminación y el modelo

Qué duda cabe: el retrato es el género fotográfico por antonomasia. Desde portadas de revistas hasta carteles de cine, pasando por funcionalidades específicas en nuestros dispositivos móviles (‘modo selfie’), ningún formato escapa al potencial y a la atracción que ofrece el rostro humano. Pero, pese a lo mucho que estamos acostumbrados tanto a ver instantáneas de caras (conocidas o no) como a fotografiar la nuestra propia, lo cierto es que captar la esencia de una persona congelándola en un primer plano (o en uno corto, o en uno medio, o incluso en uno americano) sigue siendo un arte que no todas las personas logran dominar. Al menos no de manera profesional. A continuación te damos algunos consejos esenciales de cara a que consigas obtener unos retratos geniales.

La iluminación

Sin luz, no existiría la fotografía. De hecho, no existiría ni tan siquiera la vida, o al menos no tal y como la conocemos. Manejarla con fluidez requiere de maña y esfuerzo, así como de mucha experiencia, por lo que no esperes obtener resultados óptimos a la primera de cambio. Tendrás que apretar muchas veces el disparador antes de que la luz que entra por tu objetivo (que, en parte, vendrá reflejada del sujeto al que estés fotografiando) se adecue a aquello que buscas.

En nuestra opinión, hay tres consejos fundamentales en cuanto a iluminación de retratos se refiere. En primer lugar, te recomendamos que abras el diafragma todo lo que permita tu objetivo. De este modo lograrás dejar pasar la máxima cantidad de luz disponible y, a la vez, desenfocarás el fondo ante el que se sitúa la persona a la que estás retratando, focalizando la atención en ella. Asimismo, te aconsejamos que, cuando estés en exteriores, nunca dejes que los rayos de sol incidan directamente en el rostro del sujeto a retratar; ello generaría multitud de sombras y contrastes que devaluarían la calidad de tu retrato y dificultarían su edición posterior. Y el tercer y último consejo de este apartado: cuando estés en una localización interior, intenta que tu modelo reciba la mayor cantidad posible de luz natural que entre de fuera, evitando, como decíamos en el anterior consejo, los rayos de sol directos.

El modelo para un retrato

El siguiente requisito imprescindible para conseguir un buen retrato es, obviamente, tener un modelo a tu disposición. No importa si este ha posado con anterioridad o es su primera vez: gran parte de tu éxito va a depender de tu destreza a la hora de dirigirlo. El primer paso consiste en lograr que nuestro modelo se sienta cómodo. Aunque pueda parecer una tontería, nuestro propósito es capturar la esencia de la persona que tenemos enfrente, aquello que la hace única y distinta del resto. Pero para ello necesitamos derribar, en la medida de lo posible, las barreras psicológicas y/o emocionales con las que nos enfrentamos al mundo (y que suelen manifestarse físicamente en la mayoría de nosotros). Aunque habrá muchos casos en los que no sea necesario (y muchos otros en los que no sea posible), es recomendable que nos tomemos un tiempo previo a la sesión para charlar con nuestro inminente modelo. Lograr ganarnos su confianza no solo agilizará de manera considerable el proceso posterior (la sesión propiamente dicha), sino que nos garantizará un resultado mucho más natural. Es decir, mejor. No hay nada peor en un retrato que una sonrisa forzada o una expresión nacida fruto de los nervios.

Una vez hayamos logrado que el modelo se relaje, pasaremos a probar distintas posiciones desde las que abordarlo con la cámara fotográfica, así como también y al mismo tiempo iremos dándole indicaciones sobre cómo debe colocarse. Puede decirse que cada rostro es un mundo, por lo que de nosotros depende saber explorarlo de manera correcta para sacar de él su lado más fotogénico. Disparar desde distintos ángulos, jugar con las alturas y con los distintos perfiles, añadir o restar luz, etc., son acciones que deberemos ejecutar antes de dar con la/s toma/s óptima/s, trabajemos o no con trípode. También en esta etapa habremos de mostrar nuestra faceta más delicada, ya que el modelo comenzará a cansarse antes o después, un elemento que puede perjudicar mucho nuestra sesión y que no podemos perder nunca de vista.

2019-02-11T08:38:43+00:00